domingo, 10 de febrero de 2013

Malditos Bastardos por Ivan Ferrandez


Ando muy preocupado desde hace un tiempo, y para comprenderme les aconsejo que lean “Desolación de la Filosofía”, un artículo de un periodista llamado Daniel Arjona –en el que participan algunos filósofos españoles- publicado el 25 de enero de 2013, que responde al Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa del pasado 3 de diciembre.
Parece ser que este proyecto del Ministerio de Educación contempla, entre otras cosas, sustituir -o eliminar- las asignaturas de Educación Para la Ciudadanía de segundo de la ESO y Educación Ético-Cívica de cuarto de la ESO, y relegar al segundo plano de las materias optativas la Historia de la Filosofía de segundo de Bachillerato.
Como profesor de Filosofía –en paro-, pero también y sobre todo como ciudadano, siento un profundo dolor, una terrible frustración y una soberbia indignación con el ministro y todos aquellos que están detrás de un proyecto que contradice los principios fundamentales de la lógica que da forma al pensamiento humano; imaginemos el titular: España: el Ministerio de Educación asesina a la Filosofía.
Después de momentos de verdadera angustia y desesperación, me siento muy atraído por una cuestión: ¿Por qué? ¿Por qué el gobierno quiere asesinar a la Filosofía?
Un hegeliano podría pensar que dicho asesinato hunde sus raíces en motivos ideológicos: el Ministerio de Educación pretende terminar con la Filosofía porque prefiere que los alumnos no conozcan pensamientos, ideas, formas de ver el mundo que puedan ser contrarios a los suyos propios –y a los de aquellos que Comulgan con la reforma del ministro-.
Por otro lado, un marxista podría decir que el asesinato de la Filosofía responde a motivos económicos: la presión neoliberal, que en gran medida parece determinar la nueva Ley –ya que según muchos, ésta no es más que un intento de convertir las aulas en fábricas de humanos aptos para los mercados-, convierte la Filosofía en una disciplina que es, en el mejor de los casos, poco fructífera. Estudiar Filosofía, ¿para qué?, ¡no tiene ninguna utilidad!
Yo creo que, en éste caso, es el maestro Hegel quien lleva razón: no son los mercados o los grandes triunfadores del modelo económico neoliberal quienes en España demandan ingenieros y no filósofos; si no que por el contrario considero que esta cuestión es puramente ideológica, y creo que nada tiene que ver con la economía, ni el Dólar, ni el Euro, ni la productividad ni los mercados. Puede que me equivoque, pero creo que quienes están detrás de este asesinato son aquellos que ven en los librepensadores un peligro: los sacerdotes. Son ellos quienes nos ven como a sus enemigos, y creo que es porque no aceptan que España no sea católica –aunque la Constitución se encargase de confirmarlo hace ya unos cuantos años-.
Al contrario que esos a quienes no les gusta oírnos hablar de los diferentes tipos de familia, sobre la tolerancia y el respeto a otras culturas, sobre la igualdad de género y otros temas –como el del sexo- que si fuera por ellos serían tabú, yo sí considero que la Filosofía es una disciplina importante para cualquier sociedad, y no sólo eso, si no que estoy convencido de que debe ser el pilar esencial de nuestro sistema educativo, pues si algo falta en nuestro mundo, eso es reflexión, capacidad para hablar, pero sobretodo para escuchar.
Respecto a las asignaturas de la ESO que imparten los Licenciados en Filosofía, podríamos decir que en una comunidad global como la nuestra -una sociedad plural en la que conviven personas que provienen de diferentes culturas, que tienen lenguas, ideas, costumbres y actitudes diferentes-, la Ética Cívica es imprescindible, es realmente necesaria si queremos fortalecer la igualdad, la libertad y la justicia en nuestra sociedad, si queremos disfrutar de una convivencia pacífica.
Por otro lado, y desviando la mirada hacia la Historia de la Filosofía de segundo de Bachiller, creo que el estudio de las Ciencias, Humanidades o Artes, no complementado con la Filosofía, se convierte en un estudio que no comprende, que no encaja, incapaz de orientarse, de escapar de su parcialidad. Creo que la Filosofía, igual que la Historia, son disciplinas fundamentales para conocernos y comprendernos a nosotros mismos, y obviar esto, supone estar dispuesto a que las generaciones venideras no sepan quienes son.
La Filosofía es, lo sepamos o no, la madre de nuestro mundo, de nosotros mismos. Nuestra ciencia, nuestra historia, nuestra sociedad, son hijas de esa madre a la que estos benditos bastardos quieren asesinar. Pero ya sabemos, los sacerdotes y sus secuaces son una especie de gente que tradicionalmente ha preferido matar antes de ver morir las mentiras sobre las que se erigen sus privilegios en España. Esta vez, la víctima ha sido su pieza más codiciada: la Filosofía.
Ivan Ferrandez.