domingo, 12 de octubre de 2014

PSOE considera un disparate que a los crevillentinos les cueste 25.000 euros porque el gobierno municipal no admitia un error

Policarpo Ramón ha declarado que si se hubiera considerado mínimamente la aportación constructiva que el Grupo Municipal Socialista hizo en la Comosión de Obras en lugar de rechazarla con burdas escusas, no sería necesario tanto gasto, pero el Equipo de Gobierno prefiere gastar tontamente el dinero de los crevillentinos antes que admitir que los imbornales tenían un fallo de diseño.

El edil socialista ha explicado que en la Comisión de Obras presentó una solución barata y factible para la modificación de los imbornales y el equipo de gobierno la rechazó basándose en un informe de la Oficina Técnica increíblemente viciado y sin el menor sentido del rigor.

No es que nosotros seamos más listos que nadie, es cuestión de aplicar el sentido común, si teníamos ya anteriormente varios colectores en la localidad que no están dando estos problemas, lo lógico es ver dónde está la diferencia que hace que los de la Santísima Trinidad den tantos problemas de malos olores y mosquitos y corregirlo.

Pero eso sería admitir que están mal diseñados y eso no lo iban a consentir ni el Alcalde ni sus técnicos. Así que  se emplearon en redactar un informe plagado de necedades que llega incluso a discutir  las más elementales leyes de la termodinámica.

La solución que nosotros propusimos era que se modificaran los imbornales de forma que sólo estuviese cubierto de agua el tramo donde está el desagüe, rellenando el resto parcialmente para que la película de agua sea menor. Bien, pues en su informe el técnico llega a afirmar que  al reducir la película de agua, la evaporación será mayor y los olores aparecerán antes. Por esta regla de tres, las salinas deberían de transformarse en pozos y así serían más efectivas, cuando todo el mundo sabe que la velocidad de evaporación del agua depende, en las mismas condiciones de irradiación, de la superficie y no del volumen.


Consideramos pues que el Gobierno Municipal debería reconsiderar ésta decisión y antes de gastar tontamente el dinero de todos los crevillentinos admitir que la obra tiene un fallo de diseño, que por otra parte no es ni tan grave ni tan costoso de  modificar  y con ello reduciría a la mínima expresión los gastos de mantenimiento y le evitaría a los vecinos soportar las molestias que actualmente padecen.