martes, 4 de junio de 2013

El proyecto y subasta de las obras del lavadero de 1885 es el documento destacado del archivo municipal

El expediente de aprobación del proyecto y subasta de las obras del lavadero público de 1885, es el documento destacado del mes de junio . Como viene siendo habitual, el Archivo Municipal de Crevillent, dependiente de la Concejalía de Cultura, destaca todos los meses un documento y en esta ocasión  el  documento seleccionado ha sido el de la contratación de las obras del lavadero público perteneciente al fondo municipal.

Este expediente  constituye según la archivera municipal Bibiana  Candela, una de las joyas documentales que posee el Archivo Municipal pertenecientes al siglo XIX.

En el siglo pasado,  Crevillent alcanza el límite urbano en su expansión hacia el norte y comienza la urbanización hacia el oeste, al otro lado de la Rambla, con el trazado de la plaza Chapí, el Paseo del Calvario y la ermita de la Santísima Trinidad que se bendijo en 1841. En esta centuria hay obras muy destacadas como el nuevo Cementerio Municipal, la finalización de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, la Casa Consistorial que estaba situada en la que hoy es calle Blasco Ibáñez y el Lavadero Público.

El agua, indica la concejal de Cultura Loreto Mallol, ha sido un elemento vertebrador a lo largo de la historia y evolución de Crevillent y aprovechando que el agua procedente de la Fuente Antigua pasaba por la calle Abrevadero, hoy conocida como Llavador, se construyó un lavadero sobre uno ya existente, que al parecer se construyó en el siglo XVIII. Este lavadero estuvo en funcionamiento hasta 1925, cuando se construyó otro edificio que posteriormente fue rehabilitado como Biblioteca Municipal en la calle Virgen del Carmen.

En el documento consta que los miembros del Gobierno Municipal decían “estar convencidos de la necesidad imperiosa  de construir con la urgencia posible un lavadero, en bien de todos y en particular, de las pobres que se hallan dedicadas al lavado de las ropas y de la salud e higiene pública”. Por ello el arquitecto José Guardiola Picó redactó el proyecto  y se subastaron las obras.

El expediente que contiene, en forma de libro, el proyecto del lavadero está compuesto por la memoria, el presupuesto, las condiciones y planos detallándose con todo tipo de detalle los materiales empleados en la obra que tenía un presupuesto de 23.500 pesetas. Tras la subasta pública de la obra, ésta  fue adjudicada al crevillentino Agustín López Santacruz por 18.998 pesetas y 45 céntimos.

La construcción que se empleó fue la sillería, con columnas, barandillas y celosías de hierro y tres entradas al edificio que además tenía tres locales para la venta y un depósito de jabón y retretes. El lavadero tenía una longitud de treinta y ocho metros y medio y ocho metros de ancho la nave, dejando un espacio a la calle de diez metros.

Trascurrido el plazo establecido en el pliego de condiciones de seis meses,  la obra fue entregada y certificada el 29 de noviembre de 1885, momento en que era muy urgente ponerlo en funcionamiento porque las poblaciones que limitaban con nuestra localidad y el mismo Crevillent estaban afectadas por el cólera.


El documento puede ser consultado, por las personas interesadas, en el Archivo Municipal.



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